¡Buenos días, princesa!
Si me preguntasen cual es la película más bonita y tierna que jamás haya visto, sin duda diría La vida es bella. No es una de esas comedias románticas baratas (que los estadounidenses se empeñan en sacar como churros, por cierto) y que la gente se empeña en llamar "tiernas", esta película se merece este titulo de verdad.
La película empieza con la historia de Guido (Roberto Benigni), un joven que llega a una ciudad de la Toscana con la intención de abrir una librería. Allí conoce a Dora (Nicoletta Braschi) y, a pesar de que estaba comprometida, se casa con ella y tiene un hijo (Giorgio Cantarini). Al estallar la Segunda Guerra Mundial los tres son internados en un campo de concentración, donde Guido hará todo lo posible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están viviendo es sólo un juego.
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